Mucho tiempo atrás leía "La ortiga" en el correo y encontré como se encontraba la clasificación taxonómica precisa del congresista peruano: "Argentoraptor peruviannus". Para los no iniciados, la traducción del latin sería algo asi como "ladrón de plata del Perú".
Aunque no pensaba contradecir semejante genialidad de la pluma del Sr. Bedoya Ugarteche, terminé reflexionando un poco sobre el tema en estos días de elecciones y listas partidarias. Diría que darle al congresista peruano el status de "especie" es en si un halago, una manera de ensalzarlo, o sea, como que mucho lote catalogarlo como un ser vivo merecedor de un nombre propio, al mismo nivel que los protozoarios, palomas y el monito tití. Sin embargo, es necesaria esta distinción porque en la gran mayoría de los casos no estamos lidiando con verdaderos seres humanos.
No debemos olvidar, que asi como las especies animales y vegetales pueden tener variedades, razas si se les quiere decir, la especie homo sapiens sapiens, variedad peruviannus, ha evolucionado de la mano de un parasito de forma humanoide, con gran capacidad de adaptación y mimetismo al que llamaremos "congresistus larvae". Este ser parasitario tiene la habilidad especial de engañar a nuestro sistema de defensa intelectual logrando hacer que grandes mayorías de peruanos lo consideren humano y similar a nosotros.
No debemos olvidar, que asi como las especies animales y vegetales pueden tener variedades, razas si se les quiere decir, la especie homo sapiens sapiens, variedad peruviannus, ha evolucionado de la mano de un parasito de forma humanoide, con gran capacidad de adaptación y mimetismo al que llamaremos "congresistus larvae". Este ser parasitario tiene la habilidad especial de engañar a nuestro sistema de defensa intelectual logrando hacer que grandes mayorías de peruanos lo consideren humano y similar a nosotros.
Gracias a esta habilidad especial, pasa desapercibido, es elegido y evoluciona al ya mencionado argentoraptor. El problema aqui, es nuestra falta de "ponerselamanoalpecho", muy propia de los habitantes de este querido país, esta carencia nos impide ver al real culpable de nuestra decadencia como país. Los culpables somos nosotros mismos, votamos porque es obligatorio y luego nos quejamos del mamarracho que hicimos.
Hoy en día, uno ve la lista de postulantes a otorongo y encuentra las mismas caras de siempre, prometiendo lo mismo, exactamente lo mismo que prometieron hace 5 años Y QUE NO HICIERON. Nadie se acuerda del pasado, creemos que no hay solución porque la encuesta tumba a quien queremos que gane y no nos creemos capaces de cambiar eso.
Nos hace falta mentalidad a largo plazo, hacia el pasado y el futuro. De ese tema hablaré en otro momento.
Still...The Warped Side of the Octagon
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